Extra: Verdades ocultas.
Que Valentina pudiera estar en su casa sin ningún tipo de preocupación, era el logro que a Adrián más le fascinaba. La veía jugando con su bebé, yendo a correr cuando Vlad dormía y Rasha recuperándose de todo, tanto como lo hacía él. Y podría jurar que era la mejor etapa de su vida.
Las balas que lo habían alcanzado seguían sanando, pero no podía quedarse en cama todo el tiempo, por lo que el cabestrillo lo usaba solo cuando el dolor era tan agobiante como para cantarlo al tener el brazo libre