Capítulo 29.
Aunque deseara quedarse con Adrián en esa cómoda cama que dijo no usaría, pero estuvo a nada de romper, Valentina tuvo que estar vestida cuando la noche cayó.
Lo vio a él ya bañado, regresando las ganas de abrirse de piernas sobre el mafioso lleno de músculos bien definidos atrás suyo, el cual veía a través del espejo. Esa imagen pondría a babear a más de una y ella no era la excepción.
Con la camisa abotonada y un pantalón que dejó a la vista su tamaño, la hizo apretar las piernas. Debía con