Capítulo 26.
La mañana llegó, con ella Adrián despertó siendo el primero en ponerse de pie y salir a trotar con un felino sin cadena que lo siguió a gran velocidad por la extensa carrera que ya estaban acostumbrados a hacer cada cierto tiempo. Desde que fue herido, no había podido, no iba a desaprovechar ahora que podía moverse con facilidad, al menos la suficiente para no frenar sus pies a cada nada.
Ambos actuaban como si fueran la extensión del otro. Acompañándose como desde que él lo encontró en casa de