Capítulo96
—No tengas miedo, yo... yo puedo manejar el auto—dijo Camila, guardando su teléfono en el bolso. Su rostro no lucía mejor que el de Aurora, y apretó los dientes mientras agarraba las llaves del auto del mostrador, rezando en silencio por la protección divina.

Siendo ayudada a subir al auto, Aurora observó a Camila sudar profusamente mientras solo le ponía el cinturón de seguridad. Sujetó la mano temblorosa de Camila y dijo:

—Camila, no te preocupes. Puedo esperar un taxi.

—¿Esperar qué? A esta
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