—Me preocupa mucho por tu hijo, es tan adorable y aún no entiende lo que significa ser hijo ilegítimo. Pero tendrá que soportar constantes señalamientos y chismes a lo largo de su vida, perdiendo su inocencia demasiado pronto. Es una lástima.
—Si tienes habilidades para ocupar el lugar de señora Mendoza, hazlo. Pero te advierto, no te dejaré en paz a ti ni a tu hijo. ¡Ten cuidado!
La amenaza espesa se volvió aún más fría en el viento frío. Frunció el ceño. Parecía haber dicho esas palabras antes