¡Cómo puede alguien actuar tan bien!
Aurora quería reír, pero no pudo. Solo pudo mirar cómo el equipo de rescate llegaba y liberaba al niño asustado frente a ella.
Fue solo cuando una mirada fría se posó sobre ella que sus ojos se movieron. Se encontró con los ojos fríos de Ezequiel y confirmó la indiferencia en su interior. Finalmente, una leve sonrisa se curvó en las esquinas pálidas de sus labios.
¡Él realmente se lo creyó! Creía en esta trampa perfecta, creía que ella, por motivos egoístas,