Abajo, los Mendoza estaban en el comedor preparándose para desayunar. Osvaldo, al ver que Aurora aún no bajaba, no pudo evitar fruncir el ceño hacia Ezequiel.
—Aurora aún no ha bajado. Ve a despertarla.
—Papá, es ella la que quiere dormir hasta tarde. ¿Por qué debería ser Ezequiel el que la despierte?
Miranda le hizo una señal al sirviente para que fuera a llamarla, pero el abuelo la detuvo.
—Porque él es el culpable, así que que sea él quien la llame.
Ezequiel, indiferente, se levantó y subió