Mundo ficciónIniciar sesiónLEILA
Al bajar del taxi, me quedé de pie un largo rato en la entrada del salón del lujoso hotel donde se celebraba el acontecimiento que había leído en el periódico.
Los nervios estuvieron a punto de hacerme cambiar de opinión, por lo que para no dar media vuelta y marcharme, tuve que aferrarme a la idea de que el señor Greco había cometido conmigo una injusticia y se merecía lo que estaba a punto de







