Capítulo 44: Dos corazones
La fiesta en el ático se detuvo de golpe. El sonido de una copa rompiéndose contra el suelo hizo que todos callaran.
Damián se giró justo a tiempo para ver a Elena tambalearse. Su cara estaba blanca como el papel.
—¿Elena? —preguntó él, corriendo hacia ella.
Ella intentó sonreír, intentó decir que estaba bien, pero sus piernas fallaron. Damián la atrapó antes de que tocara el suelo. Su cuerpo pesaba poco, estaba fría.
—¡Llamen a una ambulancia! —gritó Damián. Su voz,