Capítulo 42: Sin secretos
El viaje de vuelta al ático fue silencioso, pero no era un silencio incómodo. Era el tipo de silencio que hay después de una tormenta, cuando el aire está limpio.
Damián conducía con una mano en el volante y la otra sujetando la mano de Elena. No la soltó en todo el camino.
Cuando llegaron al edificio, Damián no usó la entrada principal. Entraron por el garaje privado. Subieron en el ascensor sin decir una palabra.
Al entrar en el apartamento, todo parecía igual que cu