Capítulo 32: El enemigo de mi enemigo
La euforia del crowdfunding duró exactamente doce horas.
Al amanecer del día siguiente, la realidad golpeó el ático con la fuerza de un mazo. El contador de la pantalla mostraba doscientos mil dólares, una cifra impresionante para una persona normal, pero ridícula para una empresa de logística nacional.
Damián estaba sentado frente a la ventana, con una hoja de cálculo abierta en su tableta. Sus ojos estaban rojos por la falta de sueño.
—Hice los números —d