Había sido justo cuando realmente pudo quedarse tranquila, al dejar al niño dormido y al cuidado de Melania, que Cassandra tomó las llaves y se subió al auto. Sin embargo, en cuanto encendió el motor y comenzó a conducir, las palabras de su hermano volvieron a rebotar en su cabeza, golpeando su cráneo con la fuerza de un martillo. "Sebastian merece un final oscuro. Su nombre me causa repulsión y su apellido es el recordatorio de un tiempo pasado que no puedo borrar."
Sacudió la cabeza con fuerz