La reincorporación de Sebastian a su cargo directivo se ejecutó con rapidez. Volver a caminar por ese pasillo, empujar la puerta de una oficina que volvía a ser suya, quizás no la original, pero sí una con las mismas vistas panorámicas y la misma mesa de caoba, tenía un sabor particular. Sin embargo, no era una victoria agridulce, ni mucho menos el final de su lucha. Al contrario. Sabiendo que los documentos del fideicomiso ciego reposaban seguros bajo su control, recuperar esta silla no era un