A la mañana siguiente se arregló, se fue al trabajo. Y, la jornada empezó de nuevo. Casi como sentir grilletes de nuevo que lo ataba a esa silla que no pensó JAMÁS ocupar.
Justo esa mañana, la presencia de Cassandra se volvió un hecho. Ella apareció en el umbral y tenía los idos sobre él.
—Me contó un pajarito lo del accidente. Lo siento mucho, Aunque, de seguro te dará completamente igual. Tú ni siquiera has ido al hospital para ver cómo está tu esposa, de hecho exesposa. ¿No? Porque ya se