Sánchez profería soportar el mal genio de Jimena y no tener que ir a su casa. No quería enfrentarse a su esposa, aún no se sentía listo para eso. Sabía que ella le negaría absolutamente todo aunque la confrontara con las pruebas que tenía en su contra. No entendía como pudo ser tan estúpido, mucho menos como ella pudo engañarlo así.
La oficial Fernández sentía la rabia creciendo en su interior con el oficial y también con ella misma. Jamás había logrado arrepentirse tanto antes, nunca el alcoh