— ¿ Dónde está?
— Cálmese señor. Recuerde que no puede alterarse.
— Cállate Rocco y dime donde está...
— No lo sabemos. El alcalde dijo que salió muy apurado de la fiesta y las sivierntas que fueron a rehacer la habitación encontraron a la chica.
Lorenzo comenzó a respirar con dificultad y se vio obligado a apoyarse en el hombro de Rocco.
— Siempre le dije a su madre que no debimos haberlo tenido. Bien caro le salió no escucharme...
— ¿ Cómo?
— Nada, encuéntralo y traémelo. Encargale a t