Nunca antes te había visto así.
— ¿ Así cómo?
— No sé cómo explicarlo. Pareces una mujer diferente.
— Soy la misma —. Se acercó para besarlo.
—No. Está versión de ti me gusta más.
— Tal vez es que te he extrañado demasiado.
— ¿ Será?
— Creo que sí. Cuando no supe más de ti me di cuenta de lo horrible que sería perderte. Luego, con el paso de los días, no solo mi mente y ni alma te extrañaban. Mi cuerpo ansiaba tus manos, tus labios, tu aliento.
Zafiro abrió la boca, dejando escapar un su