Fernando, Elizabeth y Susan llegaron a la ciudad, se dirigían para un apartamento que él rentó para ellas con el propósito de no ser encontradas tan fácilmente.
Elizabeth miraba a través de la ventana, parecía no mostrar emociones; sin embargo, su corazón estaba roto en millones de pedazos, sentía un dolor indescriptible en su pecho. Los recuerdos de todo lo que vivió en aquella casa la embargaron, su piel se herizaba al recordar las caricias y asimismo, un miedo profundo la irritaba al pensar