Uno a uno mis enemigos caerán.
Verán el fin en la palma de mi mano y temblarán.
No saben que me arranqué el corazón del y lo puse en manos de la única mujer que puede detener mi sed de sangre.
02 de marzo
Matteo
Observo desde la ventana de mi despacho como mujeres y niños son arrastrados hacia los calabozos, incluida la perra de Adriano y su descendencia, los líderes de las familias más importantes de Sicilia son llevados a otra área, encadenados como perros, ahora todos sus hombres me pertene