Arderá el infierno, las almas gemirán tu nombre, suplicaran tu piedad… pero tú solo miraras desde lo alto de tu trono a los traidores que se levantaron en tu contra.
Mío marito.
Lionetta
Salimos por la parte posterior de la casa, no había estado en esta área antes, ni siquiera cuando quise huir la primera vez. Un auto negro nos espera, no hay conductor y quizás tenga una oportunidad. Solo somos él y yo.
Me detengo y giro sobre mis talones para poder mirarlo a la cara.
—Le advertí a Matteo sobre