Leonardo caminaba con paso firme hacia la salida cuando sintió la presencia de Enrique acercándose a su lado. El ambiente seguía cargado de tensión, pero ahora ya no era solo una disputa de negocios.
Era algo más profundo. Algo personal.
—Dime, Leonardo —Enrique habló con su tono casual, aunque su voz tenía un filo afilado como una navaja—, ¿siempre aceptas la derrota con tanta serenidad?
Leonardo se detuvo en seco y giró lentamente el rostro hacia él. Su mirada era impasible, pero en su interi