Elena sostenía el archivo con fuerza, mientras su mente intentaba procesar todo lo que acababa de ver.
Lo que ella no sabía era que no estaban solos.
Desde la puerta entreabierta, un par de ojos los observaban con atención.
Era el mismo ejecutivo que había parecido sospechoso desde el principio.
Se mantuvo en silencio, estudiándolos con una mirada calculadora antes de girarse sigilosamente. Momentos después, desapareció por el pasillo con el teléfono ya en la mano.
Adrian miró su reloj de muñec