21. Una noche...
Capítulo 21. Una noche demasiado pesada.
Emiliano apenas sentía sus piernas. Cada paso era un golpe seco contra el suelo, el aire le quemaba los pulmones y la joven entre sus brazos ardía como si su piel fuera brasas vivas.
No pensó, no planeó nada: solo corría.
-- Aguanta… aguanta, demonios... – murmuraba entre dientes, apretando la mandíbula.
El cuerpo de Mariana se movía débilmente, su cabeza contra su pecho, y el calor de la fiebre se le metía hasta el alma.
El mismo hombre que había jurado