Me iluminé de repente y sonreí: —Bien, mañana temprano vienes por mí.
Con esa respuesta, el rostro de Lucas finalmente se suavizó.
—Vuelve al auto, llevas muy poca ropa.
A pesar del abrigo que Daniela le compró, solo llevaba dos prendas encima, y aquí afuera la temperatura rozaba los cero grados, con mucho viento.
Lo empujé para que se diera vuelta, y justo en ese momento vi pasar un taxi, al que hice señas para que parara.
—Sube al auto, yo me voy ya —lo empujé hacia la puerta mientras me dirig