Me apoyé contra su pecho, sintiendo las vibraciones de su caja torácica, mientras la culpa inundaba mi corazón.
Pensar que él era tan bueno conmigo mientras yo intentaba mantener distancia me provocaba un profundo sentimiento de culpa.
Pero aún no podía abrirle completamente mi corazón.
—Lucas... —lo llamé con voz ronca contra su pecho.
—¿Mmm? —bajó la cabeza, su respiración cerca de mi oído.
Me alejé un poco y, después de respirar profundamente para calmarme, pregunté sin convicción —¿De verdad