Lucas me miró antes de bajar del auto y abrir la puerta trasera.
Se inclinó hacia mí y preguntó con cautela —¿Quieres bajar a tomar un poco de sol?
El día estaba hermoso, y aunque había viento en la avenida del río, el sol daba un calor agradable.
Asentí y él me ayudó a bajar tomándome de la mano.
Nos sentamos en el capó del auto, mirando la inmensidad del río, disfrutando silenciosamente del sol por un momento hasta que volteó y preguntó con preocupación —¿Te sientes mejor ahora?
—Sí —asentí.
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