—No hace falta —aunque me dolía haber perdido casi mil dólares, no era tan tacaña como para pedirle dinero a mi novio apenas empezar la relación, parecería una interesada—. El dinero es para divertirse, ¿no? Hacía medio año que no jugaba a las cartas, fue una buena oportunidad.
—Me alegro de que te hayas divertido —Lucas se puso algo serio y añadió con tono de disculpa—. En nuestra primera cita después de formalizar la relación te dejé plantada, estaba preocupado de que te enfadaras, pero me tra