Mundo de ficçãoIniciar sessãoDébora y Bruno estaban algo confundidos; Emma los cito a ambos en un café que solían frecuentar los tres, pero esta aun no llegaba, tenia días portándose extraña, con la excusa de que estaba enferma se encerró en su habitación por días, sin hablar con ninguno de los dos.
Cuando por fin llego, estaba vestida de negro (cosa muy extraña en ella) se sentó frente a Bruno, quedando a un lado de Débora, en cuanto lo hizo, ambos notaron algo diferente en ella.
-¿ya te sientes mejor cariño? – pregunto Bruno, intentando tocarla, pero ella retiro el brazo
-estoy bien –
- me alegro de que así sea, nos tenias preocupados a todos, mi madre incluso quería ir a verte –
-no era necesario que se preocuparan, solo era un simple resfriado – respondió Emma, con cierta frialdad
-¿si solo era un simple resfriado, porque no salías de la habitación? – la cuestiono Débora
-estaba cansada, solo quería descansar, pero no es por eso que estoy aquí, en realidad tengo que decirle algo a ambos –
-¿a ambos?, ¿Qué es tan importante para citarnos a los dos? – Bruno, y Débora se miraron con cierto recelo
Emma se quito el anillo, y lo puso sobre la mesa – quiero cancelar este compromiso –
-¿¡Que!? – soltaron ambos al unisonó
-ya me escucharon, quiero… cancelar… este… compromiso – repitió ella
-¿aparte del resfriado te golpeaste la cabeza? – Fue la respuesta de Bruno – nos acabamos de comprometer, nuestras madres han comenzado a planearlo todo, no puedes retractarte ahora, es ridículo –
-ya lo has dicho tu, nos acabamos de comprometer, estamos a tiempo de terminar con esto – hasta el momento Débora se había quedado en silencio, solo analizando la situación
-creo que mi hermana tiene razón – intervino Débora por fin – si ella no quiere casarse este es el momento perfecto para cancelar la boda – a Emma, ni siquiera le sorprendió que su hermana estuviera de su parte, estaba más que claro porque lo hacía.
-¿es enserio que ahora la apoyas? – le recrimino Bruno
-¿y por qué no lo haría es mi hermana? – Emma casi quería bañarla con el agua del florero frente a ella
-sí, pero siempre te ha dado igual lo que ella haga con su vida –fue la respuesta de Bruno, que provoca una muy falsa y exagerada reacción por parte de Débora
-¿Cómo te atreves a decir que no importa mi hermana?, es mi hermana mayor – Débora, movió su silla, para acercarse a su hermana mayor y tomarla del brazo, Emma sintió repulsión ante ese acto, pero no se aporto, para seguir con el numerito – como sea, si ella no quiere casarse ya contigo, no la puedes obligar –
Emma seguía pensando como zafarse del agarre de su hermana – si me permiten, quiero ir al baño – se soltó del agarre de Débora, se levanto, pero esta hizo lo mismo.
Justo en ese momento pasaba un de los jóvenes meseros con una charola de café – deja que te acompañe dijo Débora, pero ni bien dio un paso se tropezó, empujando a Emma sobre el chico en el proceso, tanto Emma como el joven terminaron en el piso, entre un charco de café, y trozos de cerámica de las tazas rotas.
-¿estás bien cariño? – Bruno se levanto, y se inclino a su lado, por su parte Débora también hacia su papel de preocupada
-lo siento tanto, hermanita, fue un accidente te lo juro, me tropecé –
Emma no solo se moría de vergüenza, si no de dolor, pues termino bañada en café caliente, su brazo era el que había golpeo la charola, así que era el más afectado, también le ardía un poco la cara, así que no le quedo de otra más que aceptar la ayuda de Bruno, el cual parecía genuinamente preocupado, e insistía en ir al hospital.
El plan inicial de Emma fue un completo fracaso, ahora estaba en el hospital, tenía quemaduras leves en el brazo izquierdo, su ropa la protegió de que el daño fuera mayor, también tenía una cortadura, en la palma del brazo que se hizo con uno de los trozos de cerámica, su pierna al igual que su brazo, presentaba quemaduras leves, también tenía parte de la cara roja, y le ardía.
-Emma cariño, ¿Cómo te sientes? – pregunto Bruno
-¿puedes dejar de fingir que te importo? –
-ahora que estamos solos, ¿me puedes decir a que viene esta actitud tuya? – se quejo Bruno
- sé que me engañas con mi hermana – le soltó de manera directa
-¿de dónde sacas eso… hablaste con Gabriel? –
Ahí fue donde Emma confirmo que Bruno sabia que Gabriel ya los había descubierto, eso solo le generaba una duda ¿desde cuándo Gabriel lo sabía?
-¿Gabriel tenía algo que decirme? – pregunto Emma bastante molesta
-bueno… ya sabes… Gabriel me detesta, y se fue casi a la misma hora que tu, yo… creí que él te metió esa idea de que yo podría engañarte –
-el no me dijo nada, yo misma los vi – respondió de manera contundente.







