Mundo ficciónIniciar sesiónMateo salió despedido por los aires y terminó estrellándose contra un cubo de basura.
—¡Aaah!
Su aspecto era miserable.
—¡Maldita sea!
Toda su fachada elegante desapareció al instante.
—¿Tienes deseos de morir? Entonces dime tu nombre.
Santiago jamás le había temido a nadie.
—Perfecto. Escucha bien. Yo soy...
Antes de que pudiera terminar—
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