Capítulo 48. Centro comercial... el destino interviene.
Santiago sonrió con ternura. Amaba ver a su esposa en ese papel de abuela que tanto anhelaban los dos. Siempre había sido dulce, generosa, con un alma noble que no se doblegaba ni ante la edad ni ante las penas.
Ambos llevaban gafas oscuras y atuendos sencillos, sin la elegancia ostentosa de los eventos sociales. Los Novak querían pasar desapercibidos, disfrutar de los niños, y reírse sin etiquetas. Era su forma de recordar las cosas más importantes de la vida.
-- Vamos hacia la zona de juegos