Capítulo 14. Desnuda sobre él... y sobre su verdad
El sol apenas comenzaba a filtrarse por las rendijas de la cortina cuando Melisa abrió los ojos. Al principio todo era tibio, acogedor, como si flotara envuelta en una nube suave… y masculina.
Un brazo fuerte rodeaba su cintura, su pierna estaba encima de otra más grande, y un pecho velludo y firme subía y bajaba bajo su mejilla, en un ritmo pausado.
Melisa tardo unos segundos en darse cuenta de donde estaba, el alcohol le había producido una amnesia parcial que se fue despejando en cuanto se le