Victoria llegó al showroom poco antes de las diez.
El lugar todavía no estaba terminado. Había paredes sin decorar, mesas cubiertas con muestras y varias piezas protegidas con tela. Aun así, el espacio tenía potencial. Era amplio, sobrio y perfecto para presentar la línea de mobiliario ante los inversionistas.
Daniel la esperaba junto a una mesa larga, revisando unos planos con el encargado del lugar.
—Victoria —la saludó al verla entrar—. Justo a tiempo.
Ella se acercó con su carpeta en la mano