El aire en la pequeña capilla era denso. Julián estaba allí, encerrado en un ataúd de madera oscura, rodeado por un círculo íntimo de familiares y empleados que mantenían la cabeza baja. Todo había sucedido tan rápido, que el impacto aún se sentía en el ambiente. Apenas cuarenta y ocho horas antes, Julián estaba dando órdenes, y ahora, el silencio lo envolvía todo.
Fuera de esos muros, el caos de la prensa acechaba como buitres, buscando cualquier rastro de debilidad en la dinastía Harroway, pe