Lucas salió echando humo de la casa de ese idiota, si se quedaba tan solo un segundo más lo mataría ahí mismo.
Entró a su vehículo y una pesada angustia lo abrumó. Miró sus nudillos manchados de sangre ajena y gritó, gritó como nunca antes lo había hecho, golpeando con fuerza el volante.
Había sido todo mentira, se había dejado engañar por un mail anónimo, había caído en la trampa como un principiante y había tratado mal a Sofía, la había despreciado, destruyendo su confianza.
-Soy un idiota-