Aisha traspasó el umbral de la mansión Montecristo, ella llevaba un solo pensamiento en la mente y aunque parecía que las cosas se iban a complicar aún más gracias a esa decisión, ahora se encontraba muy segura del siguiente pasó a dar.
— ¿En dónde se encuentra el señor Montecristo? — le preguntó a una empleada y ella señaló el despacho, Aisha caminó y después de tocar entró.
— Hola querida, que bueno que estás en casa. ¿En dónde se encuentra Alejandro? Necesito hablar con ustedes acerca de la