Alejandro utilizó toda su fuerza para intentar controlar al atracador, pero el tipo es demasiado astuto para eso, se da la vuelta y le apuñala en el centro del cuerpo.
— ¡Señor Montecristo, señor Montecristo! ¡Alguien que nos ayude, por piedad!
En el momento que el ladrón escuchó los gritos de Aisha se asustó ya que iba a llamar la atención, él miró a la mujer que lloraba aunque la situación no era para tanto. Fue justo ese el momento que el atacante se distrajo y Alejandro conteniendo el insop