— Bueno, todos somos humanos, ¿Verdad? Y eso significa que a veces, suceden cosas normales como... — él se sonrojo ligeramente — como tirarse flatulencias.
— ¿No hablas solo por hablar? — él negó.
— No quiero que te sientas incómoda por algo tan natural. No me molesta en absoluto. Lo que sí me preocupa es verte llorar por algo que, en realidad, no es importante en absoluto.
— Gracias, Alejandro — ella sintió un nudo en la garganta ante la respuesta de su esposo — a veces me cuesta aceptar que