Alexa subió hasta la terraza del hospital, hacía frío y ella frotó sus manos para entrar en calor. Se encontraba a la orilla cuando unas manos la tomaron del hombro con brusquedad y esto fue suficiente para que la mujer diera un grito seguido de un golpe.
— Alejandro — ella llevó su mano a su pecho mientras este bajaba y subía — ¿En qué demonios estabas pensando? Casi me matas del susto.
— Eso es lo que yo te debo preguntar, ¿En qué demonios estás pensando al ponerte a la orilla de la terraza?