Aisha recordó los momentos al lado de su abuelo, él había sido alguien más que decente al momento de criarla y aunque no fue la persona más amorosa al menos le enseñó valores y actitudes que la habían llevado a ser lo que era hoy en día.
El pañuelo fue deslizado por su suave piel y Alejandro empezó a secar las lágrimas que salieron sin que ella se diera cuenta. Un grito estremeció todas sus fibras y en el momento que esta mujer lo abrazó aferrándose con tal fuerza, él solamente la consoló.
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