Temo que alguno de esos individuos perturbados, que considero como clientes, lleguen a verme como un objeto de su propiedad en algún momento de sus vidas. Por eso, ayer, cuando Giovanni afirmó que en esa noche solo sería para él, una sensación de inquietud me invadió. No deseo ser la esclava sexual de nadie. Se ofreció a llevarme a casa, como si necesitara asegurarse de que no estaría con nadie más durante esa noche. Me sentí atada, de tal manera que la conversación no fluyó en absoluto en nuest
Angelical D'Amore
¡Díos! Ahora se me hacen más largos los capítulos, pero ni modo, se escribe lo que el capítulo exige.
Gracias a todos por seguir leyendo. Amo leer sus comentarios.
Saludos.