30. El cliente favorito
La sorpresa y el desconcierto se reflejan en mis ojos cuando abro la puerta de mi habitación. En este momento, no tengo ni idea de cómo darle la bienvenida, vuelvo a sentirme como en aquel primer día: inexperta e insegura, nerviosa y patéticamente muda. Cuando lo vi por primera vez, aquella noche mientras me desenvolvía en el tubo, me cautivó al instante, sentía ganas de gritarle mil cosas. Pero ahora, frente a él, todos mis pensamientos parecen colisionarse entre sí.
—Hola, Mimarie.
Como dije