— No, es para nosotras —le expliqué—. Como tenemos que ajustar las luces de noche para ver el efecto, hay que estar preparadas para trasnochar. Sería un lío volver a casa tan tarde.
Marta me levantó entusiasta el pulgar:
— Sara, que bien, siempre piensas en todo.
— Si tienes novio, avísale que estos días le vamos a robar tiempo de su chica —le recordé.
— No pasa nada, es una buena prueba para él —sonrió Marta con cara de felicidad.
Era una sonrisa dulce, de enamorada.
— Bueno, entonces a trabaja