Pero ahí estaba yo, tirada en esa cama dura como piedra, con la mente hecha todo un lío y en blanco a la vez, sin poder pegar siquiera ojo. Al final, agarré el celular y abrí WhatsApp. Vi que tenía varios mensajes de Marta y Diego.
Marta decía: "Sara, hoy me dejaste molida, pero terminé todo lo que me pediste. Mañana me debes una deliciosa comida como premio. Ah, y felicidades por tu boda, que seas feliz hasta viejita".
Leí el mensaje con una sonrisa amarga y no respondí.
Diego escribió: "Señori