Por mis años viviendo con los Jiménez, conozco bien el carácter y los principios de Gabriel.
Siempre ha separado muy bien lo personal de lo profesional. Si Carlos cometía errores en sus decisiones o se equivocaba, Gabriel lo castigaba igual si lo descubría.
Pensando en el informe que acababa de recibir, donde Carlos seguía robando clientes agresivamente, como si quisiera llevárselos todos, no pude evitar decir: "Parece que las advertencias de Gabriel no han servido de nada."
Alejandro también no