No era raro que me buscara, pero esta vez había llegado preciso hasta mi puerta —¿Qué asunto tienes ahora?
—Estoy de acuerdo —sus palabras me dejaron confundida.
¿De acuerdo con qué?
—De acuerdo en ser tu novio, en ser tu novio temporal —Sergio me explicó en detalle.
Recordando su rechazo anterior, me sorprendí —¿Por qué cambiaste de opinión?
—Si no cambio de opinión, seguirás teniendo por ahí citas a ciegas sin sentido. ¿Quieres que te vuelvan a seguir como hoy? —el tono de Sergio era de resign