—¿Qué? —me quedé atónita y luego solté—: ¿Está loco o qué?
—Señorita Moreno, el señor Carlos ha estado algo desquiciado estos días —cuando Diego dijo esto, entendí en ese instante que tal vez todas esas cosas del vestido de novia y el anillo fueron órdenes suyas para Diego.
—¿Qué diablos pretende, acaso disgustarme? —pregunté furiosa.
Diego hizo una pausa antes de responder: —Sara, realmente no sé qué pretende el señor Carlos con todo esto, pero puedo sentir que no quiere perderte, él te ama.
—D