Miré a Carlos con enojo y le dije —¿Qué vas a decir? ¿Qué te pague por los daños o que me vas a demandar por agresión intencional?
—¿Por quién me tomas? —la voz de Carlos se tornó seria, recuperando su típica actitud fría de ejecutivo.
—Vine a pedirte disculpas. Ayer actué impulsivamente y me merecía ese severo golpe —estas palabras de Carlos me tomaron por sorpresa.
Mirando las vendas que se asomaban debajo de su gorra, acepté sus disculpas —Me alegra que lo entiendas.
Carlos soltó una risita —