Llegamos a este punto, aunque Alicia tuviera otros pensamientos, ya no podía expresarlos.
Lo comprendió:
—Sara, para la señora eres como mi propia hija.
Si realmente me considerara su hija, no se le habría ocurrido la idea de emparejarme con Alejandro, aunque también podría haber sido idea de él, considerando que ya me había expresado sus sentimientos.
—Bien, entonces cuando el hermano mayor y Carlos tengan tiempo, haremos una ceremonia. Me arrodillaré ante Alicia y Gabriel, y formalizaremos el