—Royner Leblanc, ¿no? —la voz del rubio frente a él le sacó por completo de sus pensamientos. Era gruesa e incluso más rasposa que la de Andrew, por lo que no era un efecto diferente el que este generaba en el chico. Roy simplemente asintió—. Un ídolo sexual al que muchos desean en el bajo mundo. Eso eres —los ojos del invitado se abrieron al escuchar semejante sentencia. ¿Le había investigado? Definitivamente se trataba de una familia peligrosa—. Revisé las cámaras de seguridad y me bastó con