La carta permaneció en las manos de Chloe mucho después de que terminara de leerla.
Las palabras de su madre resonaban una y otra vez en su mente.
—¿Tu padre ya te entregó el collar azul celeste?
Las lágrimas recientes ya se habían secado sobre sus mejillas, pero el dolor en su corazón seguía ahí.
Poco a poco, su tristeza comenzó a transformarse en ira.
Sus dedos se aferraron a la carta hasta arrugar ligeramente el papel.
El collar.
Siempre le había pertenecido a ella.
Nunca debió terminar alre